. . Año VIII

 

El PSC-PSOE abandona actitudes contemplativas
Víctor GIJÓN

Lo malo que tienen las estrategias políticas montadas sobre lo que harán los demás, es que si las cosas cambian estás muerto. El PP contaba para poder volver a gobernar, que no para lograr una mayoría absoluta que sabe imposible, con que el PSOE tuviera un pésimo resultado que le condujera fuera del Gobierno de coalición, bien por fallar los números, bien por presión interna ante la derrota. Pero, hete aquí, que en las ultimas semanas los socialistas cántabros, y ello a pesar de los daños colaterales provocados por la crisis y su incidencia electoral nacional, han dejado atrás actitudes contemplativas. Los socialistas tocan a rebato en la recta final de la legislatura.

La medida de la mejora socialista la dan los ataques de la derecha mediática. Unos se lanzan a la yugular y otros, más refinados, atacan con invectivas sutiles, pero no menos dañinas. El objetivo es el mismo: evitar que la mejora electoral de PSOE frustre las expectativas de la derecha de volver al poder en 2011. El PP, que no confía mucho en sus posibilidades de mejorar electoralmente como para tener opciones directas de gobierno, espera que los errores del contrario le devuelvan al lugar perdido hace ya casi siete años. Por ello, la reacción del PSOE es una mala noticia que intentan contrarrestar como pueden.

El principal problema del socialismo cántabro se llama, aunque en puridad cabría hablar en pasado, Santander. En la capital de la comunidad autónoma se juegan 2-3 diputados regionales, además de la asignatura pendiente de la alternancia política, ya que desde las primeras elecciones democráticas municipales,  de las que se cumplen ahora 31 años, Santander siempre ha tenido alcaldes de derechas. Por eso resultaba vital para el PSC-PSOE visualizar un cambio de fondo, no sólo cosmético, en la organización de la capital. Ese proceso se inició el pasado fin de semana con la clara victoria del oficialismo que lidera Lola Gorostiaga, que logró sumar a su proyecto al sector liderado por Juan Guimerans, que en el último congreso regional se quedó fuera de la Ejecutiva regional.

El próximo día 27 se cerrará la reorganización de los socialistas santanderinos con un congreso del que saldrá la Ejecutiva Local de Santander, con mando en plaza sobre las cuatro agrupaciones de distrito en que se ha dividido la ciudad, y los más de 1.000 militantes con que cuenta la organización capitalina del PSC-PSOE. El sector oficial, con el refuerzo de los ‘guimerans’, uno de cuyos miembros, el abogado Roberto Pellón, se sitñua al frente de la principal agrupación de distrito, la sudeste, con 700 afiliados, tiene  asegurada la victoria. Es el primer paso para que la acción política  de los socialistas santanderinos no esté mediatizada por la utilización como ariete en luchas internas que nada tenían que ver con los intereses de los vecinos de la capital de Cantabria.

Una dirección local en plena sintonía con la regional, con renovados dirigentes y coordinada con el grupo municipal --precisamente ahí está el reto más difícil, junto a la elección del candidato que se medirá con Iñigo de la Serna-- tiene todas las papeletas de mejorar un resultado electoral ínfimo, que retrotrajo la representación municipal socialista a 1995, en los peores momentos  de imagen  por la corrupción y la guerra sucia contra ETA. La debacle socialista en Santander en las últimas elecciones municipales, con dos concejales menos que en 2003, arrastró a la lista regional, que perdió tres escaños. Un cambio a mejor de la tendencia del voto socialista en Santander tendrá repercusión directa en el resultado regional.

Pero siendo Santander clave para el devenir electoral del PSC-PSOE, no todo el pescado se vende en la plaza capitalina. Sin menoscabar la importancia del voto en municipios medios y pequeños –--el PSOE gobierna ayuntamientos destacados como Santoña, Colindres, Reocín, Cabezón de la Sal, Campoo de Enmedio, Cartes o Suances, que junto a  Val de San Vicente, Valdeolea, Santillana del Mar, Liendo, Limpias, Molledo, Mazcuerras, Peñarrubia, Santiurde de Toranzo o Treviso, conforman un grupo firme de reductos socialistas--, el granero electoral socialista está en Torrelavega, donde sí se gobierna, pero también en Camargo y Castro Urdiales, donde el voto socialista es mayoritario aunque no se tenga la alcaldía.

Mantener la mayoría precaria, pero mayoría al fin y al cabo, en la capital del Besaya, resulta fundamental en el proyecto socialista de continuar jugando el papel de primera magnitud que desempeña en el actual Ejecutivo regional de coalición con el PRC. Pocas dudas hay de que Blanca Rosa Gómez Morante repetirá candidatura, aunque forme parte de la minoría que disputó a Gorostiaga la secretaria general en el último congreso.   Pero tan importante o casi que ganar en Torrelavega es repetir victoria en Castro –--el PSOE, y pese a  sufrir una profunda división por ser coherentes en la política antitránsfuguismo, volvió a ganar las elecciones en 2007--  o recuperar la unidad del socialismo en Camargo.

Que el PP es consciente del peligro castreño se demuestra en su negativa a dar una solución democrática a la situación por ellos mismos creada en la villa al hacer alcalde a un tránsfuga de libro y actualmente en prisión llamado Fernando Muguruza. Pero la tramposa actuación de los populares, en un  ardid a la desesperada urdido por su presidente regional, Ignacio Diego, con el apoyo del periódico vasco de mayor tirada de Cantabria, no hace más que reforzar la imagen del socialismo castreño, el único a salvo de fugas y procesamientos.

Es posible que la torticera actuación del PP, planteando la disolución del consistorio en una nueva versión de su petición de repetición de elecciones regionales cuando se vio apeado del poder en 2003, impida que una mayoría decente gobierne Castro. Pero la factura electoral por ello no sólo la pagarán los populares en la villa sino, casi seguramente, también en el ámbito regional. Y es que ¿se puede confiar en un partido que pone por encima de los intereses de los ciudadanos los intereses partidistas más cortoplacistas? En el PSOE castreño y en la dirección regional están convencidos de que con Daniel Rivas en la alcaldía o como candidato en 2011, en el caso de que la moción de censura resulte imposible por la actitud del PP, el resultado electoral en Castro Urdiales será aún mejor que el de los pasados comicios.

En Camargo, donde en las ultimas elecciones confrontaron dos listas surgidas del mismo tronco histórico del socialismo camargués, la posibilidad de aunar esfuerzos está cada vez más cercana. La forma que revista la reunificación no importa demasiado, aunque sí que los compromisos alcanzados tengan el mayoritario respaldo tanto de los socialistas que siguen fieles a las siglas del PSC-PSOE, como de los que militan en ACaP, formación que tienen como líder a Ángel Duque. La suma de los resultados alcanzados en las pasadas elecciones por ambas formaciones daría la mayoría absoluta al candidato único, que no puede ser otro que el propio Duque, capaz de atraer mas votos que los estrictamente progresistas.

En Camargo  la unidad tendrá efectos directos en el voto regional, que en las últimas elecciones autonómicas se resintió de la división de la familia socialista camarguesa. Y en el ayuntamiento vecino de  El Astillero, la conjunción de un alcalde popular, Carlos Cortina,  mucho menos mediático que su predecesor en el cargo, Ignacio Diego, y el afianzamiento del dirigente socialista, Salomón Martín, puede dar alguna sorpresa.

Por encima de la recuperación municipal, posible, sobrevuela, no obstante, la visualización del área socialista del Gobierno regional. No me estenderé mucho en este asunto, porque tiempo habrá la semana próxima para analizar el protagonismo tomado por la vicepresidenta del Ejecutivo regional y líder socialista, Lola Gorostiaga, en el debate social y político que busca salidas a la crisis económica. El acuerdo alcanzado con sindicatos y empresarios, que es fruto del trabajo de todo el Gobierno, pero que ha tenido en la vicepresidenta y en la consejería de Economía, que dirige Ángel Agudo, sus bastiones principales, puede ser el punto de inflexión para dar la imagen que corresponde a un partido progresista en los tiempos que corren. Frente al "tren, tren, tren...", que los regionalistas popularizaron en las ultimas elecciones, reclamando políticas de infraestructuras para Cantabria, los socialistas tienen el deber de levantar la bandera del "empleo, empleo, empleo...". La concertación con los agentes sociales va en esa línea, también el concurso eólico.

De la postura del PP contra un futuro de energías renovables lo sabemos todo, pero falta por conocer qué va a hacer ante el acuerdo por el empleo y para salir de la crisis que suscribieron el pasado 19 de febrero los secretarios generales de los sindicatos UGT y CC OO, María Jesús Cedrún y Vicente Arce, respectivamente, junto al presidente de la CEOE-Cepyme, Miguel Mirones, y el Ejecutivo regional. La posición popular se conocerá este lunes, en la comparecencia de Gorostiaga a petición propia ante el pleno para explicar el acuerdo. Pero lo sustancial es saber que votará el PP al siguiente lunes ante la resolución que planteará si la cámara apoya o no una salida a la crisis y por el empleo que cuenta con el apoyo de trabajadores y empresarios.  

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