. . Año VIII |
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El PSC-PSOE abandona actitudes contemplativas Lo malo que tienen las estrategias políticas montadas sobre lo que harán los demás, es que si las cosas cambian estás muerto. El PP contaba para poder volver a gobernar, que no para lograr una mayoría absoluta que sabe imposible, con que el PSOE tuviera un pésimo resultado que le condujera fuera del Gobierno de coalición, bien por fallar los números, bien por presión interna ante la derrota. Pero, hete aquí, que en las ultimas semanas los socialistas cántabros, y ello a pesar de los daños colaterales provocados por la crisis y su incidencia electoral nacional, han dejado atrás actitudes contemplativas. Los socialistas tocan a rebato en la recta final de la legislatura. La medida de la mejora socialista la dan los ataques de la derecha mediática. Unos se lanzan a la yugular y otros, más refinados, atacan con invectivas sutiles, pero no menos dañinas. El objetivo es el mismo: evitar que la mejora electoral de PSOE frustre las expectativas de la derecha de volver al poder en 2011. El PP, que no confía mucho en sus posibilidades de mejorar electoralmente como para tener opciones directas de gobierno, espera que los errores del contrario le devuelvan al lugar perdido hace ya casi siete años. Por ello, la reacción del PSOE es una mala noticia que intentan contrarrestar como pueden. El principal problema del socialismo cántabro se llama, aunque en puridad cabría hablar en pasado, Santander. En la capital de la comunidad autónoma se juegan 2-3 diputados regionales, además de la asignatura pendiente de la alternancia política, ya que desde las primeras elecciones democráticas municipales, de las que se cumplen ahora 31 años, Santander siempre ha tenido alcaldes de derechas. Por eso resultaba vital para el PSC-PSOE visualizar un cambio de fondo, no sólo cosmético, en la organización de la capital. Ese proceso se inició el pasado fin de semana con la clara victoria del oficialismo que lidera Lola Gorostiaga, que logró sumar a su proyecto al sector liderado por Juan Guimerans, que en el último congreso regional se quedó fuera de la Ejecutiva regional. El próximo día 27 se cerrará la reorganización de los socialistas santanderinos con un congreso del que saldrá la Ejecutiva Local de Santander, con mando en plaza sobre las cuatro agrupaciones de distrito en que se ha dividido la ciudad, y los más de 1.000 militantes con que cuenta la organización capitalina del PSC-PSOE. El sector oficial, con el refuerzo de los ‘guimerans’, uno de cuyos miembros, el abogado Roberto Pellón, se sitñua al frente de la principal agrupación de distrito, la sudeste, con 700 afiliados, tiene asegurada la victoria. Es el primer paso para que la acción política de los socialistas santanderinos no esté mediatizada por la utilización como ariete en luchas internas que nada tenían que ver con los intereses de los vecinos de la capital de Cantabria. Una dirección local en plena sintonía con la
regional, con renovados dirigentes y coordinada con el grupo
municipal --precisamente ahí está el reto más
difícil, junto a la elección del candidato que
se medirá con Iñigo de la Serna--
tiene todas las papeletas de mejorar un resultado electoral
ínfimo, que retrotrajo la representación municipal
socialista a 1995, en los peores momentos de imagen
por la corrupción y la guerra sucia contra ETA. La
debacle socialista en Santander en las últimas elecciones
municipales, con dos concejales menos que en 2003, arrastró
a la lista regional, que perdió tres escaños.
Un cambio a mejor de la tendencia del voto socialista en Santander
tendrá repercusión directa en el resultado regional. Pero siendo Santander clave para el devenir electoral del
PSC-PSOE, no todo el pescado se vende en la plaza capitalina.
Sin menoscabar la importancia del voto en municipios medios
y pequeños –--el PSOE gobierna ayuntamientos
destacados como Santoña, Colindres, Reocín,
Cabezón de la Sal, Campoo de Enmedio, Cartes o Suances,
que junto a Val de San Vicente, Valdeolea, Santillana
del Mar, Liendo, Limpias, Molledo, Mazcuerras, Peñarrubia,
Santiurde de Toranzo o Treviso, conforman un grupo firme de
reductos socialistas--, el granero electoral socialista está
en Torrelavega, donde sí se gobierna, pero también
en Camargo y Castro Urdiales, donde el voto socialista es
mayoritario aunque no se tenga la alcaldía. Mantener la mayoría precaria, pero mayoría al fin y al cabo, en la capital del Besaya, resulta fundamental en el proyecto socialista de continuar jugando el papel de primera magnitud que desempeña en el actual Ejecutivo regional de coalición con el PRC. Pocas dudas hay de que Blanca Rosa Gómez Morante repetirá candidatura, aunque forme parte de la minoría que disputó a Gorostiaga la secretaria general en el último congreso. Pero tan importante o casi que ganar en Torrelavega es repetir victoria en Castro –--el PSOE, y pese a sufrir una profunda división por ser coherentes en la política antitránsfuguismo, volvió a ganar las elecciones en 2007-- o recuperar la unidad del socialismo en Camargo. Que el PP es consciente del peligro castreño se demuestra en su negativa a dar una solución democrática a la situación por ellos mismos creada en la villa al hacer alcalde a un tránsfuga de libro y actualmente en prisión llamado Fernando Muguruza. Pero la tramposa actuación de los populares, en un ardid a la desesperada urdido por su presidente regional, Ignacio Diego, con el apoyo del periódico vasco de mayor tirada de Cantabria, no hace más que reforzar la imagen del socialismo castreño, el único a salvo de fugas y procesamientos. Es posible que la torticera actuación del PP, planteando
la disolución del consistorio en una nueva versión
de su petición de repetición de elecciones regionales
cuando se vio apeado del poder en 2003, impida que una mayoría
decente gobierne Castro. Pero la factura electoral por ello
no sólo la pagarán los populares en la villa
sino, casi seguramente, también en el ámbito
regional. Y es que ¿se puede confiar en un partido
que pone por encima de los intereses de los ciudadanos los
intereses partidistas más cortoplacistas? En el PSOE
castreño y en la dirección regional están
convencidos de que con Daniel Rivas en la
alcaldía o como candidato en 2011, en el caso de que
la moción de censura resulte imposible por la actitud
del PP, el resultado electoral en Castro Urdiales será
aún mejor que el de los pasados comicios. En Camargo, donde en las ultimas elecciones confrontaron
dos listas surgidas del mismo tronco histórico del
socialismo camargués, la posibilidad de aunar esfuerzos
está cada vez más cercana. La forma que revista
la reunificación no importa demasiado, aunque sí
que los compromisos alcanzados tengan el mayoritario respaldo
tanto de los socialistas que siguen fieles a las siglas del
PSC-PSOE, como de los que militan en ACaP, formación
que tienen como líder a Ángel Duque.
La suma de los resultados alcanzados en las pasadas elecciones
por ambas formaciones daría la mayoría absoluta
al candidato único, que no puede ser otro que el propio
Duque, capaz de atraer mas votos que los estrictamente progresistas. En Camargo la unidad tendrá efectos directos
en el voto regional, que en las últimas elecciones
autonómicas se resintió de la división
de la familia socialista camarguesa. Y en el ayuntamiento
vecino de El Astillero, la conjunción de un alcalde
popular, Carlos Cortina, mucho menos
mediático que su predecesor en el cargo, Ignacio Diego,
y el afianzamiento del dirigente socialista, Salomón
Martín, puede dar alguna sorpresa. Por encima de la recuperación municipal, posible,
sobrevuela, no obstante, la visualización del área
socialista del Gobierno regional. No me estenderé mucho
en este asunto, porque tiempo habrá la semana próxima
para analizar el protagonismo tomado por la vicepresidenta
del Ejecutivo regional y líder socialista, Lola Gorostiaga,
en el debate social y político que busca salidas a
la crisis económica. El acuerdo alcanzado con sindicatos
y empresarios, que es fruto del trabajo de todo el Gobierno,
pero que ha tenido en la vicepresidenta y en la consejería
de Economía, que dirige Ángel Agudo,
sus bastiones principales, puede ser el punto de inflexión
para dar la imagen que corresponde a un partido progresista
en los tiempos que corren. Frente al "tren, tren, tren...",
que los regionalistas popularizaron en las ultimas elecciones,
reclamando políticas de infraestructuras para Cantabria,
los socialistas tienen el deber de levantar la bandera del
"empleo, empleo, empleo...". La concertación
con los agentes sociales va en esa línea, también
el concurso eólico. De la postura del PP contra un futuro de energías renovables lo sabemos todo, pero falta por conocer qué va a hacer ante el acuerdo por el empleo y para salir de la crisis que suscribieron el pasado 19 de febrero los secretarios generales de los sindicatos UGT y CC OO, María Jesús Cedrún y Vicente Arce, respectivamente, junto al presidente de la CEOE-Cepyme, Miguel Mirones, y el Ejecutivo regional. La posición popular se conocerá este lunes, en la comparecencia de Gorostiaga a petición propia ante el pleno para explicar el acuerdo. Pero lo sustancial es saber que votará el PP al siguiente lunes ante la resolución que planteará si la cámara apoya o no una salida a la crisis y por el empleo que cuenta con el apoyo de trabajadores y empresarios. |
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