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Las
otras pensiones
Alberto IBÁÑEZ
El pasado año han perdido
dinero tres de cada cuatro suscriptores de fondos
de pensiones y los que han ganado, aquellos que
tenían sus inversiones en productos financieros muy conservadores,
también han perdido valor de compra, puesto que han subido
menos que la inflación. Sin embargo, parece que a la mayoría
de los creadores de opinión lo único que les preocupa
son las pensiones de la Seguridad
Social que, al menos hasta hoy, no han tenido
problemas de este tipo.
¿Por qué pasa tan
desapercibida la mala evolución de las pensiones privadas
y se pone tanto énfasis en crear incertidumbres sobre las
públicas? Obviamente, es una estrategia comercial como
otra cualquiera, amparada inicialmente por quienes pensaban hacer
grandes negocios con la privatización de un sector que
mueve cantidades billonarias –que luego no ha sido tanto–
y secundada más tarde por los partidos políticos
que decidieron sacar tajada subiéndose al carro de las
dudas. Para nadie es un secreto que hasta los votantes más
convencidos pondrían el grito en el cielo contra el Gobierno
que apoya si ven peligrar sus pensiones.
El sistema de la Seguridad Social
puede que no sea eterno y antes o después padecerá
los efectos del envejecimiento del país o de una previsible
disminución de la población laboral, pero da más
garantías que el sistema privado, quizá porque desde
un principio se ha basado en un modelo
extraordinariamente conservador: con el dinero
recaudado a los activos no puede hacer otra cosa que pagar a los
pasivos, frente a los sistemas de capitalización que pueden
invertirlo.
Con la euforia bursátil
del año pasado, el Gobierno abrió la mano para permitir
que una pequeña parte del excedente se pueda capitalizar,
lo que daría un buen empujón a las bolsas, pero
visto lo que ocurre con las pensiones privadas, está claro
que lo que a veces parece un fantástico negocio, antes
o después produce muchos sobresaltos y los españoles
estamos acostumbrados a que, con la Seguridad Social, no los haya.
Si cuando el sistema público tiene superávit hay
tantos agoreros sobre su futuro, qué ocurriría si
se gestionase igual que las pensiones privadas y tuviese las mismas
pérdidas. ¿Alguien cree que habría tanta
complacencia como está habiendo con las privadas?
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