No transcurren ni dos semanas
sin que la situación de la política local de Castro
nos genere una nueva sorpresa desagradable que, por lo general,
no hace sino menoscabar la imagen de la política en esa
localidad.
Suelo rebatir y combatir hasta
la saciedad a las personas que generalizan “alegremente”
aquello de “todos los
políticos son iguales”, “la
política no sirve de nada”
etc. Este tipo de afirmaciones son, en mi opinión, actos
fáciles de demagogia. Pero si estas frases surgen de
la boca de un castreño/a no se puede hacer otra cosa
que compartirlas e infundirle ánimo y esperanzas. Esperanzas
sí, porque la situación que atraviesa el tercer
municipio de Cantabria en número de habitantes no puede
ser eterna ni podemos permitir que se eternice.
Fernando Muguruza
vuelve a ser imputado por nuevos delitos, un concejal del grupo
AXC dimite sin
dimitir, un exconcejal afirma que se falsificó su firma
en una factura y el PP continúa formando parte activa
de este oscuro “juego”
consistente en mantener el poder a costa de todo y todos. Un
terrible “show”
continuo que inevitablemente repercute negativamente en la ciudadanía
castreña.
La herencia social que puede
dejar esta situación de desconcierto y “chanchulleo”
puede ser terrible. En Castro se han acostumbrado a los escándalos,
a las noticias desagradables sobre los actuales gobernantes
locales, a los menosprecios del equipo de gobierno a la oposición,
en definitiva se han acostumbrado a una anormalidad institucional
y a una gestión local deficiente en una localidad que
presenta una enorme potencialidad de crecimiento y mejora.
Cuando el caos se convierte en
norma y cuando el desorden es lo habitual frente a una situación
de convivencia institucional normal similar al resto de localidades,
volver a las normas de comportamiento supone un gran esfuerzo
y elevadas dosis de resistencia, resistencia a la inercia caótica
actual. Como bien saben los niños y los padres de éstos,
desordenar la habitación es sencillo, lo costoso y lo
que supone un esfuerzo es volver a ordenarla y que el nuevo
orden perdure.
Por ello, apelando a la moral,
a la ética y al futuro de Castro, las Juventudes Socialistas
de Cantabria solicitamos la dimisión de Fernando Muguruza,
alcalde tránsfuga de Castro, y demandamos urgentemente
que el PP como partido firmante del pacto antitransfuguismo,
retire inmediatamente el apoyo de sus concejales al actual equipo
de gobierno del que forman parte activa.
Es necesario propiciar que el
ayuntamiento refleje el deseo de las urnas que no era otro que
ver a Chus Esteban, candidata por el PSOE
en las pasadas elecciones municipales, como alcaldesa del municipio.
Tarde o temprano este escenario se materializará y el
nuevo equipo de gobierno liderado por Chus tendrá un
gran trabajo por delante que deberá materializarse en
devolver la esperanza y la ilusión por el futuro a los
ciudadanos/as de Castro Urdiales.