. . Año VI

Titulares con dos eses
Roberto RUISÁNCHEZ

Así podría haberse titulado esta columna, con dos eses, sólo dos eses, pero sería confuso. Ese par de consonantes se me ha cruzado en tres distintas ocasiones, con tres personas diferentes, en los últimos días del mes de septiembre.

La más lejana, lleva realmente la doble consonante al final de un vocablo inglés que traducido a nuestra lengua, fundamentalmente a la más cercana, familiar y local, vendría a ser bardal: mess. Ya casi no recuerdo quien ha pronunciado la palabra para definir la situación actual de las finanzas mundiales pero creo que ha sido el candidato demócrata a la presidencia de Norteamérica.

He repasado mis estancias en ese país, todas en el siglo pasado, antes de que un pucherazo electoral colocase a un elemento como George Bush al frente de ese enorme y poderoso país. Creo que ya he dicho en esta columna anteriormente que ese ha sido el verdadero “efecto 2000” del que tanto se habló en su momento. Bueno, pues me resulta una contabilidad con la que no contaba: Donde más tiempo he pasado ha sido en Texas. He contabilizado casi noche a noche las que he dormido en Florida o Nueva York, en California o Massachussets, pero en ningún caso supero las noches pasadas en el estado en que ese “pato cojo”, a punto de salir del escenario, fue gobernador.

Allí hay una especie de sortilegio, “don´t mess with Texas”, que significa muchas cosas a la vez, pero que en plan familiar vendríamos a decir, no jugar con las cosas de comer, no enredar con lo serio, y lo serio, claro, es Texas. Todo un referente de economía real, desde las vacas al petróleo y de la investigación aeronáutica a la pesca de marisco, frente a la especulación financiera más moderna. Pero con fama de paletos, el exgobernador deja en buen lugar a sus paisanos. La última, de momento, es que no ha convencido ni a la mitad de los representantes de su propio partido que han rechazado su plan en el Congreso. Yo también hubiera exigido un mínimo, por ejemplo que la pasta gansa y pública no vaya, por ejemplo, a pagar los sueldos fastuosos de los ejecutivos que han metido al sistema en semejante trance, ¿Qué menos?

Modernoss, creo que lo he entendido con dos eses, ha dicho un joven de las nuevas generaciones populares que son ellos, los populares. Ha exhibido una poderosa razón para ello: los contrarios cantan “la internacional” lo cual le lleva a cargarlos con todos los asesinados por Stalin y el Che Guevara y a él, y a los suyos, lo que les mola, para eso son modernoss, son víctimas como Miguel Ángel Blanco, asesinado por ETA. A los asesinados por la misma banda, que además cantaban la Internacional – Lluch, Casas, De la Calle y tantos otros, que les zurzan. El mercadeo con muertos no es muy moderno, pero los jóvenes pueden permitirse ignorarlo, claro que el ridículo es un sentido muy personal.

Pero si tengo que elegir, las dos eses de lujo están en las alambradass del lendakari. Como tantos otros, Ibarretxe ha leído este año “el niño con el pijama de rayas”, o quizá simplemente ha visto la película. Y se ha puesto a jugar con el argumento y ha pensado que él no podía ser el hijo del oficial de las SS y durante un momento se ha puesto en el lugar del niño judío, pero sólo un instante después ha rechazado ese papel, incompatible con la pureza racial del RH de Arzallus … Y antes de que se le fundieran los plomos, se decidió por la alambrada: Lendakari, la alambrada eres tú. Creo que era el uruguayo Daniel Viglietti quien colocó “a desalambrar” en algún hit por los años 60 … Puede ponerse de moda en Euskadi de nuevo.

Pocas veces he estado más de acuerdo con las manifestaciones de nuestro presidente regional, que debería mejorar las formas –quién no- y alejarse de los focos del marujeo, pero el PNV no ha dejado de ser ambiguo con el mayor problema de los últimos 30 años en España, incluyendo las tres provincias forales. Y se debe decir.

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